Una guerra tristemente necesaria

Varios centenares de personas se manifestaron este sábado en Madrid y otras ciudades para evitar luchar con armas contra el Estado islámico. Las diversas manifestaciones fueron un fracaso, muy poca gente las secundó. Entre las banderas visibles entre la turba destacaba la comunista… Poco más se puede decir de esta gente, portar la enseña de la hoz y el martillo ya les descalifica lo suficiente.

Frentes a esas minorías el pacto antiterrorista alcanzado es un paso en la buena dirección. Garantiza que aunque haya un cambio de gobierno, el parlamento estará unido frente al terrorismo. La unidad frente al yihadismo es esencial, aunque sea limitada por la falta de apoyo al pacto de algunos partidos como PODEMOS e Izquierda Unida.

El buenísimo que acompaña a parte de la izquierda es patético. Este buenísimo conduce al relativismo más deplorable y soez que es capaz de después de guardar un minuto de silencio por las víctimas de París guardar otro por los terroristas muertos en los bombardeos de Francia contra Racca (considerada la capital del Daesh). A veces la realidad supera la ficción. Esto es cierto, ocurrió en ayuntamiento de Córdoba.

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El terrorismo no tiene justificación, por más que le demos vueltas y más vueltas. Puede encontrar explicación, pero nunca justificación. Cuando Occidente declara la guerra al yihadismo, sale en defensa de los valores y de la cultura que nos dimos frente a la dictadura de la irracionalidad que representan los terroristas que matan en nombre de un Dios que no existe. Hay quienes tratan de justificar la barbarie con la invasión de Iraq ejecutada por estados Unidos, no. No justifiquemos. Lo que mueve a esta gente es “purificar” es islam, es decir acabar con el islam moderado e imponer las leyes más estrictas e inflexibles. No les importa lo acaecido en Iraq años atrás.

Una tendencia que no deja de ser curiosa entre la izquierda es considerar que es necesario negociar con los terroristas, ya que, según ellos, la violencia lleva aparejada más violencia. Ante esto surgió una iniciativa con cierta sorna que pedía a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, que acudiera a negociar en persona con el Daesh. ¿Qué se puede negociar con personas capaces de suicidarse por conseguir sus objetivos? ¿Qué se puede negociar con terroristas que has puesto firma a tantas muertes?

Hayat Boumeddiene 'appears in Islamic State film' - 06 Feb 2015

Es evidente que nos encontramos ante una guerra. La civilización contra la barbarie. La democracia frente a la sharia. Si uno simplemente se defiende a lo máximo que puede aspirar es a no perder, y si ataca a ganar. Un nuevo concepto de guerra al que nos debemos adaptar. Una guerra con muchos frentes, aunque los ataques producidos en Europa sean los más vistosos. Los refugiados son la mejor muestra de la miseria que se vive en Siria e Iraq. Mujeres, hombres y niños capaces de dejar su país atrás, sus raíces, amigos, casa, colegio… con solo una mochila. Ante un destino totalmente incierto. Solo un clima de total terror puede animar a esta gente a dejar de lado sus hogares.

Existen dos opciones: la indiferencia ante la atrocidad o enfrentarse al horror. Es más fácil la primera, claro. Que sigan enterrando vivos a yasidies, crucificando a cristianos y asesinando a chiíes; mientras que a nosotros no nos toquen… No seamos egoístas, ayudemos a los indefensos. Estamos ante una guerra necesaria, para salvarles a ellos y a nosotros.

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Menos likes y más compromiso

paris 1El muro de Facebook se ha llenado de banderas francesas, acompañadas de eslóganes y bellas palabras cargadas de esperanza. ¡Qué bien que la gente joven se movilice! Pero ojalá no sea un mero retazo de activismo. Todos los días acaecen horrores (por denominarlo de una forma, aunque la palabra ya ha perdido la fuerza suficiente para expresar tanto terror). Las minorías yasidies son tratados peor que perros, enterramientos de personas vivas es solo uno de las fechorías a las que se tienen que enfrentar. Los cristianos de Iraq y siria huyen despavoridos al igual que los chiíes y los que profesan el verdadero suniimo, el moderado.

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Es verdad que al ser un atentado terrorista en un país vecino nos afecta más, es un atentado directamente sobre nuestra civilización, sobre nuestra forma de concebir el mundo. Pero no por ello podemos ser incoherentes. No podemos quedarnos callados como cobardes cuando se están cometiendo tropelías indefinibles en otras partes del mundo, porque eso nos hace directamente cómplices. Nuestro silencio, nuestra indiferencia es su victoria.

Ojalá detrás de cada bandera de Francia en Facebook haya una reflexión o una oración. Ojalá sea un símbolo que signifique que esa persona se compromete contra el yihadismo. Ojalá no sea una búsqueda de likes, por favor, sería muy triste.

Sonidos de España: fútbol y toros

Difícilmente encontraremos algún momento en nuestra vida, sin escuchar ruidos, sonidos. Esta afirmación se hace más palpable si nos situamos en una ciudad como Madrid. Y si digo que vivo en los aledaños del estadio Santiago Bernabéu, considero que con más razón todavía. Los días de partido los ruidos son omnipresentes, de hecho varias veces uno se entera de que hay fútbol por ellos. Desde la terraza se escuchan ruidos de personas comentando sobre el espectáculo que van a presenciar, ¿Cuántos meterá Cristiano? ¿Casillas o Diego López? Los cánticos de los más ilusionados por el partido se cuelan en los bares mientras el camarero pone una y otra cerveza.

Las trompetas de los niños son parte esencial de este concierto, hasta el punto que querían prohibirlas porque molestaban en exceso a los vecinos… Los ruidos de estos “instrumentos” pueden llegar a ser insoportables. Echemos la vista atrás, y recordemos ese glorioso verano 2010 en el que España alzó la copa del mundo al cielo. Las dichosas bubucelas no nos dejaban un momento de tranquilidad, bueno… si apagaba la televisión o la radio si…

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Una vez empezado el partido, y previamente haber escuchado el himno del Madrid que levanta y llena de orgullo a cualquier Vikingo,  recomiendo a cualquier vecino de Chamartín no ver el encuentro en su casa si es un partido de alta tensión. Escucharás antes los goles dejando la emoción a un lado. Y si hay penaltis… para que comentar.

Al finalizar vuelven los murmullos, el alboroto y el bullicio a las calles que rodean el templo madridista, el resultado fácilmente se puede adivinar por los ruidos. Cuanto mayor es el silencio, mayor es el descontento y por lo tanto cuantos más ruidos se escuchan mayor es la alegría.

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En los gritos, los pasos de la afición, los cánticos, los estridentes sonidos de las trompetas, los murmullos de los bares… encontramos una gran armonía. Tiene su propio ritmo, como si de un ritual se tratase. Y es que estos  pequeños retazos de sonidos también son fútbol, y por lo tanto quizás una pequeña parte de  España.

Cambiando de tercio, y nunca mejor dicho, pasamos a los toros. Los sonidos son fundamentales en el mundo de la tauromaquia. Echemose un vistazo a las crónicas de la prensa al día siguiente de una faena y veremos escrito “silencio para el toro”, ” pitos al torero”… Los sonidos que se escuchan en la plaza son la mejor muestra del  resultado de la faena.

Aplausos, pitidos, murmullos, silencio… Son muchos los ruidos que se escuchan mientas el torero se encuentra enfrentado al toro. Todos ellos tienen su significado y expresan el respeto, enfado o alegría del público con el torero. El silencio siempre será sepulcral cuando el matador de toros, en el tercio de muerte, se disponga a dar muerte con el estoque al toro. Ni una sola voz, ni un sólo sonido. El silencio se apodera de la plaza, es un momento difícil en el cual que es necesario la máxima concentración. El mínimo despiste puede suponer las peores consecuencias.

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Una vez clavado el estoque, y tras esos segundos de enorme tensión, vuelven los  sonidos de júbilo o desdicha a las gradas. Suenan las trompetas y tambores, a ritmo de paso doble, indicando que se acaba un tercio, el público se levanta, unos para estirar las piernas y los más entusiasmados para sacudir lo más alto posible el pañuelo blanco. Llega la hora de los mulilleros: personal a cargo del tiro de mulillas con las que arrastran el cuerpo muerto del toro para sacarlo de la plaza. Dan una vuelta al ruedo y es en ese preciso instante cuando se evalúa al toro. Si hay pitidos o gritos es que la bravura del toro no ha sido la adecuada. Y si hay aplausos significa que el toro ha dado la talla.

Al salir los mulilleros del coso llega el momento de evaluar al torero. El ritual es el mismo, aplausos o silencio. Si la satisfacción del público es notable, en agradecimiento de una buena faena, se le otorga como premio al diestro la vuelta al ruedo. El torero recorre el ruedo recibiendo el aplauso de los espectadores.

Los toros también emiten diversos sonidos. Hablan a través de los bramidos. Estos sonidos que emiten ponen la piel de gallina a cualquiera. Si se prolonga la voz, los toros  pitean (andalucismo) que es el bramar del toro con voz aguda e interrumpida. Los mugidos del toro muestran su estado de ánimo. Cuando se prepara para embestir el capote rojo del torero y muge a la vez que patea la arena… Queda claro que el toro es bravo, es un toro fiero de acometividad resuelta y de constancia en la acometida. Otra cosa diferente es el resoplar del animal, pero produce los mismos efectos en los ahí presentes: consideración y respeto hacia el toro.

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Los olé, que se gritan entre pase y pase, son internacionales y representan a España en cualquier lugar del mundo. En los campos de fútbol se puede escuchar cuando hay “juego bonito”, incluso en el Camp Nou. En este  estadio de una afición bastante antitaurnina se pueden escuchar los gritos de olé en la grada cuando Iniesta se fabrica uno de esos pases imposibles.

Los “ay”, “por Dios”, “madre mía” representan el miedo del respetable público. Pudo pasar   lo que nadie quiere que pase pero la providencia cerró esa opción. Está en el sueldo del torero, y en el precio de la entrada de los espectadores taurinos. Son sonidos de temor, pavor y susto. Cuando la providencia no está con el torero y el toro clava su asta al matador el silencio empapa la plaza.

El tendido siete bien se merecería un ensayo a parte. No hay corrida en las Ventas en la que no llamen la atención de los presentes. Gritos, piropos (todos muy castizos), insultos y ritmos con las palmas. A forma de símil podrían ser los “ultras de las ventas”. Son el murmullo constante de la plaza y los creadores de sonidos fortuitos.

Ya sobre las mil palabras y en forma de conclusión, me place decir que me ha divertido y asombrado constatar los sonidos porque como dice Galdós en El episodio musical de la cólera: “Cerremos los ojos y escuchemos. ¡Cuánta armonía!”. Los sonidos tanto de los toros como del fútbol, en concreto del Bernabéu y de Las Ventas, son parte esencial del espectáculo. No se entienden sin ellos. La mejor prueba de ello es que en las crónicas de los periódicos siempre parece mención a ellos: “salió Morata acompañado de una gran ovación” o “aplauso para Padilla”.

La indiferencia, nuestro problema

No es sólo un problema de Italia, no. Basta de hipocresía, basta de palabras vacías, basta de políticas egoístas. Más de 700 personas morían en aguas de Libia al hundirse la barcaza en la que viajaban con la dirección puesta en la costa  italiana, Europa.

foto inmigracion

Sin duda la mayor tragedia del mediterráneo. Hombres, mujeres y niños en su mayoría eritreos y somalíes. El viejo pesquero en el que navegaban no resistió. Y con él decenas de personas desesperadas que huían de su pequeño infierno en busca de una vida mejor se hundieron en medio de la mar. No llegaron a su meta.

“Son hombres y mujeres como nosotros que buscan una vida mejor, huyen del hambre, y están heridos, perseguidos o son víctimas de la guerra”. Estas fueron las palabras del Papa Francisco tras conocer la mala noticia del mediterráneo. Son palabras que trasmiten un mensaje evidente, pero por desgracia su contenido no es tan obvio como parece. ¿Qué horrores se suceden en Eritrea y Somalia para que unas personas inicien una larga travesía con enormes posibilidades de morir?

SOMALIA MILITIA

Eritrea conmemoró hace poco sus 23 años de independencia de Etiopía. Y lo ha hecho con 10.000 opositores en sus cárceles, un ejército de 250.000 esclavos y una corrupción ingente. El gobierno del dictador Isaias Afewerki, ha transformado el país en una enorme y esotérica prisión en la que se detiene de forma despótica a todo aquel sospechoso de discrepancia.

El preso, que puede pasar uno o dos años desconociendo totalmente los cargos que se le imputan, es torturado hasta la muerte si es necesario en contenedores metálicos, donde el calor resulta insoportable bajo el sol del desierto. Además es el país del mundo en el que menos se respeta la libertad de expresión.

En Somalia el terror tiene nombre propio: Al Shabab. Esta agrupación fue considerada como grupo terrorista por los Estados Unidos en 2008. El objetivo de Al Shabab no es otro que convertir a Somalia en un estado islámico fundamentalista, aliado del Estado Islámico y lograr el control total para expandirse por toda África y más allá; su misión, acabar con todos aquellos que profesen una religión distinta.

Al grupo se le atribuyen no solo los atentados recientes de la universidad de Kenia sino la muerte de decenas de trabajadores de cooperación internacional, periodistas y líderes civiles de la Unión Africana.

El problema no son ellos. El problema son sus maltrechos gobiernos. Ellos son personas con ansias de una vida mejor. Desesperados por vivir, y no malvivir o sobrevivir. Tratémosles bien, se lo merecen. Y actuemos, no nos podemos quedar quietos antes tanta barbarie.

Vosotros, los 192 del 11-M

11 años ya de aquel fatídico 11 de marzo. 11 años de una ciudad teñida de rojo. 11 años de una nación entera de luto. 11 años del día que quedará grabado en los anales de la historia por la tristeza que aportó. 11 años, pero el recuerdo sigue intacto. No se puede olvidar tanto dolor. Es francamente imposible. Terror, pánico, inquina, desconcierto… Fueron 10 bombas, estallaron una tras otra sin apenas descanso entre ellas. Apareció el caos. El desconcierto. Sangre, mucha sangre. La vorágine era tal que entre las nueve y las diez de la mañana se registraron incrementos del 725 % de llamadas , quedando las redes colapsadas.

Gritos, humo, ruido de sirenas, lloros, miedo … Los segundos eran eternos, el paisaje lo más parecido al infierno. Las sirenas componían la melodía que acompañaba al silencio originario de la confusión. Los taxistas tuvieron trabajo, pero esta vez prefirieron no bajar la bandera. Los hospitales se encontraban hinchados de terror.

Lamentos, sollozos, ruina, destrucción… Los medios de comunicación no tardaron en informar. Fueron 10 balas directas al corazón de un país. ETA. Todo indicaba que la banda terrorista podría estar detrás de la barbarie. ¿Quién sino ellos? Gabilondo, El País, el PP… Muchos señalaron a los verdugos que con un largo historial criminal habían azotado a España. No les culpo, había motivos y sobre todo recuerdos de víctimas para señalar sin temblar.

12, 24, 34, 65… Las muertes se iban confirmando. Un goteo constante, sin cesar. Cada vida era un argumento más de dolor. Fue una cuenta larga, que llegó a su fin con el 192. Casi doscientas víctimas. 192 historias, 192 familias, 192 amigos, 192 ilusiones, 192 estragos, 192 anhelos, 192 estrellas, 192 alegrías, 192 tristezas, 192 risas, 192 virtudes, 192 mártires, 192 defectos, 192 esperanzas, 192 héroes, 192 inquietudes, 192 conocimientos, 192personas.

Vosotros estabais dentro.Vosotros tuvisteis que sufrir lo que nos podía haber tocado a cualquiera. Vosotros sois los héroes a los que hoy recuerdo. Vosotros sois los perjudicados del radicalismo. Vosotros sois los que nunca podemos ni debemos olvidar 11 años después. Vosotros sois los 192 del 11-M.

¿Ante el fin del bipartidismo? 


Hoy se celebra el Debate sobre el Estado de la Nación. Hoy se pasa revista en el Congreso de los Diputados al Gobierno sobre su último año de legislatura. Acostumbramos, durante nuestra aún joven democracia, a que este debate sea un cara a cara entre PP y el PSOE. Pero todo indica que esta tendencia cambiará. Si los múltiples sondeos que se están publicando aciertan, el próximo líder del ejecutivo será menos líder y de un jefe de la oposición pasaremos a varios jefecillos. 

El bipartidismo se acaba. La agonía está siendo lenta y muy dolorosa, el futuro parece estar escrito. Desde aquellas célebres elecciones de 1982 que ganó un joven Felipe González hasta las pasadas elecciones generales del año 2011 se han celebrado nueve comicios. En todas se ha constituido un parlamento con dos fuerzas predominantes. ¿Volverá a triunfar el bipartidismo?

El PSOE cada día que pasa está más muerto. No consigue levantarse de la propia tumba que ellos mismos se han cavado. Sin un líder fuerte no hay más PSOE. Que se lo pregunten a los socialistas griegos del PASOK, en diez años han pasado de gobernar a ser una fuerza totalmente marginal en el parlamento griego, actualmente liderado por Syriza. 

El PP ha tenido que lidiar con una situación difícil. Los avances existen sí. Pero sobre todo en el ámbito de la macroeconomía, y ese no es el día a día de los ciudadanos. Además han demostrado para lo que vale un programa electoral. “No subiremos los impuestos” y 41 impuestos subieron; “Defenderemos al no nacido” y todavía seguimos esperando; “Despolitizaremos el Consejo General del Poder Judicial” y cada partido sigue nombrando a su magistrado…

En parte está totalmente justificado el rechazo hacia el bipartidismo. Sólo con hablar de la corrupción que nos invade día a día la animadversión coge sentido. Pero realmente: ¿el fin del bipartidismo es el fin de nuestros problemas? No olvidemos el caso de Italia. Un parlamento completamente dividido ha tenido como resultado varios líderes de gobierno y una inestabilidad total.

Cuando los tópicos son ciertos

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La prisión permanente revisable se aprobó en las cortes con únicamente los votos del Partido Popular. El PSOE y el resto de formaciones políticas se negaron en rotundidad a apoyar una media que consideran, entre otros adjetivos “antidemocrática” y “arcaica”.

Muchas veces caemos en el tópico de que los políticos van por otro camino que el resto de los ciudadanos. Que viven otra vida, donde sus preocupaciones son plenamente diferentes. En ocasiones, y al igual que los refranes, los tópicos pueden tener mucha razón.

Una encuesta realizada por Metroscopia hacia la siguiente pregunta: “¿Estás de acuerdo con la implantación en España de la pena de la cadena perpetua revisable?” Un 47% se posiciona a favor. Prácticamente la mistad de los españoles.

Además esta misma encuesta refleja que el contundente no con el que los socialistas se opusieron a la revisión permanente revisable no plasma el parecer de sus votantes sobre este asunto: un 50% dice que sí, siempre que sea revisable, y otro tanto responde  no, en ningún caso.

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En el seno del partido liderado por Pedro Sánchez ni siquiera se dio la oportunidad al más mínimo debate. La opinión del partido estaba escrita de antemano. Quizás el discutido líder, Sánchez, se pensó que liderar era tomar decisiones de una forma rápida y ágil. Y ese no es el camino. Un liderazgo fuerte es saber como lograr el consenso. Y no olvidar el debate de la calle… Y más en estos tiempos en los que te despistas y te consideran casta.